Dos minutos leyendo valen más que otro mes improvisando.
Trabajas mucho, facturas poco. No es casualidad.
Has trabajado más de lo que mucha gente está dispuesta a admitir, has probado cosas, has puesto tiempo y dinero. Un mes entra algo, al siguiente aprietas los dientes.
Hoy parece que funciona, mañana ya no y pasado vuelves a preguntarte en qué momento se torció todo.
Esa sensación rara de estar siempre explicando de más, de medir cada palabra, de tocar el precio como si quemara y esperando respuestas como quien espera turno en urgencias.
Y eso cansa. Cansa más que trabajar.
Web, email, ofertas, anuncios, mensajes, precios… Todo parece urgente, todo parece importante y todo parece que, si no lo haces ya, se te cae el negocio.
No es que no sirvas para esto. No te faltan ganas, ni talento, no te falta currar más. Te falta que alguien se siente contigo y te diga: “Esto va primero. Esto después. Y esto, ahora mismo, no toca.”
Así que trabajas más de lo que deberías, dudas más de lo que te permites y cada decisión pesa como si te jugaras el negocio en una moneda al aire.
Y vender así se convierte en una pelea diaria contigo mismo.
No soy un gurú, ni coach, ni presumo de ferraris que no tengo. Y por eso mismo puedo hablarte claro.
Mira, vamos a poner las cartas encima de la mesa.
Cuando decidí emprender me metí de lleno a estudiar marketing. Siempre me llamó la atención ver por qué hay negocios que venden con una frase y otras que ni con el máster de marketing colgado del cuello cual virgen del Rocío.
Así que me tiré a la piscina. Compré libros, pagué cursos, estudié a los mejores…copywriting, embudos, anuncios. Todo.
Un año después, mucho tiempo y bastante dinero invertido…la estantería llena, la cabeza abrumada y la cuenta vacía. Sabía mucho, pero mi cabeza era un mercadillo en hora punta. Todo me parecía útil, todo parecía urgente y no había forma de encontrar la talla de mi camiseta.
Y como no podía seguir tirando mi tiempo y mi dinero decidí hacerme un guion, uno para mí. Uno que me sirviera de verdad, así que tenía que tener un orden, tenía que ser fácil de leer, claro y sobre todo práctico.
Terminé creando un sistema que me permite tener un negocio sencillo y rentable. Sin mendigar likes, sin correr detrás de clientes como un perro detrás de un coche.
No te cuento esto para que digas “Wow, que crack”. Te lo cuento porque, si yo he podido; con dos duros, sin padrinos, sin ayuda, pasar de nada a vender… a tener un sistema que funciona incluso cuando no estoy inspirado… no veo por qué tú no podrías tenerlo también.
Vale, pero… ¿qué coño es exactamente esto?
Vamos a aclararlo rápido.
Un sistema para que un negocio de servicios venda más y mejor.
Con un paso a paso para aplicar sin estar saltando de un sitio a otro como una liebre esquizofrénica.
Basado en Neurociencia, en cómo decide el cerebro de verdad cuando va a comprar.
Y aplicando Inteligencia Artificial para quitarte horas de trabajo, no para darte más.
El formato es simple. Lo abres, lo lees, lo aplicas.
Nada de vídeos eternos que ves mientras te preparas unas lentejas, nada de relleno para que parezca premium y sin tener que tener un master para entenderlo.
No estás aquí para llenar tu estantería de cosas que luego no usas, vienes a poner orden en tu negocio.
PUES ESTO ES EL PLAYBOOK DEL PRINGADO QUE SE HIZO VENDEDOR.
Puedes seguir acumulando cursos o puedes empezar a aplicar un sistema.
De currar para tu negocio…a que tu negocio curre por ti
Y no, no me refiero a hacerte muchimillonario de la noche a la mañana. Esto no es el euromillón.
Me refiero a cosas como estas.
Dejar de vivir con la calculadora en la cabeza.
Un mes respiras y al siguiente estás contando billetes para ver si llegas, donde cualquier gasto sobrevenido te hace sudar.
¿Y si puedes planear sin abrir la cuenta con miedo? ¿Dejar de sentir que el negocio es una ruleta rusa con tu nombre en la recámara?
Olvidarte de tener que pensar una y otra vez el precio.
De las rebajas como si fueses Aliexpress.
Y si por fin te olvidas de los “es caro”, “me lo tengo que pensar”, “no tengo tiempo”…
Enterrar las 12 horas al día trabajando con la sensación de estar siempre empezando.
Que si trucos nuevos, que si cambios de logo, que si otro anuncio…
¿Y si pudieses quitarte horas inútiles de trabajo? ¿Acortar reuniones que no llevan a nada? ¿Ver que tu negocio empieza a andar sin tener que empujarlo a patadas?
SI TODAVÍA NO ESTÁS LISTO PARA ESTO, AL MENOS, NO TE VAYAS CON LAS MANOS VACÍAS.
Créeme, te entiendo.
No nos conocemos de nada, no tienes por qué creerme a la primera, ni tampoco voy a intentar convencerte de que esto funciona.
Pero lo que sí sé es que si has llegado hasta aquí, es porque tu negocio es un pez fuera del agua luchando por respirar.
Así que he preparado algo para que empieces a poner orden hoy mismo, sin pagar un euro.
No es un ebook de 50 páginas que no vas a leer.
Es un PDF corto y al grano, donde en menos de 20´vas a auditar tu negocio. Porque de nada sirve que te pongas a remar como un loco si tienes un agujero en el casco. Con esta auditoría localizas la vía de agua y ves exactamente dónde tienes que poner el parche para que el negocio deje de hundirse y empiece a navegar.
Déjame tu email y te lo envío ahora mismo. Gratis.
Además, escribo a mis suscriptores casi a diario. Les cuento lo que sé sobre ventas, neurociencia y cómo usar la IA para dejar de mendigar clientes.
¿No te gusta? Te das de baja, es también es gratis. Y sigues vendiendo (o al menos, intentándolo con más gracia).
Pero esto no es para todo el mundo…y mejor así.
Lo fácil sería decirte que el Playbook es para “cualquier persona que quiera vender más”. Pero es mentira.
Hay gente a la que esto le va a venir como una cerveza fresquita a 40 grados… y gente a la que le va a sobrar desde la primera página, como una Cruzcampo caliente.
Si eres de los que:
Prefiere seguir probando trucos sueltos de Instagram y vídeos gratis de YouTube.
Tienes un negocio y vendes servicios.
No quieres que te lo den todo hecho y no pones problemas en trabajar.
Te has cansado de ver vídeos, hacer cursos y seguir igual.
Ahora, si eres de los que:
Busca hacerse rico en dos semanas.
Se ofende cuando le hablan claro o le pinchan donde duele o se ruboriza cuando lee algún taco.
No está dispuesto a parar, pensar en serio en su negocio y aplicar lo que ve.
Entonces este sistema no te va a salvar.
Si después de leer esto sigues aquí, seguramente eres de los míos.
Y entonces tiene sentido que le eches un ojo al Playbook.
No te voy a dar más la brasa.
Ya sabes quién soy, qué hago y por qué tu negocio está pidiendo la hora. Ahora la pelota está en tu tejado, o sigues empujando tu negocio a patadas, o entras aquí para poner orden de una puta vez.
Haz clic abajo y te cuento cómo lo vamos a hacer.