Antes de que vayas corriendo a descargarla para guardarla en una carpeta que no abrirás nunca, lee esto. Te va a ahorrar un par de años de frustración y unos cuantos miles de euros tirados a la basura.
El otro día hablaba con un tipo que decía tener una “agencia de marketing”. El tío estaba orgulloso. Trabajaba 14 horas al día, no veía a sus hijos y su mayor éxito era que un cliente no le había hecho ghosting ese mes.
Me decía: “David, es que el mercado está fatal”.
¿Por qué te cuento esto?
Porque ese tío no tenía un negocio. Tenía un autoempleo de mierda que le estaba robando la vida. Y lo peor es que se engañaba a sí mismo pensando que “esfuerzo” es igual a “resultados”.
Lo mismo que le pasa a este tipo, le pasa al 90% de los profesionales que se creen empresarios porque tienen un logo y una web que parece un currículum de los años 90.
La mayoría de la gente monta un negocio para ser libre y acaba siendo esclava de un sistema que ni siquiera entiende.
Creen que la solución es hacer otro curso de “cómo vender en Instagram” o contratar a una agencia que les promete el oro y el moro mientras les vacía la cuenta corriente.
Bueno tío, pues vale, pero dame la auditoría.
PERO ESTA HISTORIA ME LLEVA A UNA COSA
Si has descargado la auditoría es porque sabes que algo huele a muerto en tu negocio.
Ese PDF te va a decir dónde tienes las grietas. Pero ojo, saber que tu casa se cae no sirve de nada si no tienes los planos para reconstruirla.
Por eso tienes el Playbook del pringado que se hizo vendedor, donde ves cosas cómo:
Como darle una bofetada de realidad al cerebro de tu cliente.
O aprendes cómo funciona el cerebro de tu cliente cuando decide que quiere comprar algo o seguirás escuchando el “es caro” hasta que te jubiles.
Te enseño los gatillos mentales para que dejen de pensárselo y te pidan la factura.
Montar un sistema que funcione.
Te enseño a dominar todo el proceso: saber a quién le hablas, montar una landing que no dé vergüenza abrir, escribir correos que se leen como una confesión y crear embudos que funcionen sin que tú tengas que estar empujando. Publicidad, lanzamientos, derribar objeciones y cerrar la venta sin que te tiemble el pulso.
El recorrido entero para que dejes de improvisar y lances tu servicio con la seguridad de quien sabe que tiene un sistema, no una moneda al aire. .
A como ser un fantasma.
Monta un sistema que filtre y venda sin que tú seas el cuello de botella. Para que el negocio funcione incluso cuando tú no tengas ganas de hablar con nadie.
Terminar con la canción del verano.
Deja de sonar igual que el resto de negocios que dan pena en Instagram.
A tener tu billete a la autosuficiencia.
Aprendes a tocar tu web, tus landings, cómo hacer publicidad y tus correos. Deja de ser el rehén de agencias que te cobran por mover una coma. El control de tu negocio vuelve a ser tuyo.
El antídoto contra los “coleccionistas de cursos”
Esto no es un PDF para guardar en una carpeta. Son actualizaciones bimensuales y soporte por email para que, si te atascas, me preguntes y sigas avanzando. Aquí no se viene a mirar.
Mira, llegados a este punto solo hay dos caminos.
Puedes cerrar esta pestaña, convencerte de que “ya lo haré cuando tenga tiempo” y seguir mañana con la misma lavadora en la cabeza, peleándote por migajas y rezando para que el próximo cliente no te huela la desesperación.
O puedes entrar, dejar de jugar a los empresarios y empezar a usar un sistema que funciona.
Yo ya sé lo que hay dentro y sé lo que hace por un negocio. Tú, de momento, solo tienes una auditoría. No voy a intentar convencerte de nada; no tengo tiempo para perseguir a gente que no quiere ayudarse a sí misma.
Tú verás lo que haces. Si quieres dejar de ser el esclavo de tu propio invento, el botón está ahí abajo. Si no, pues oye, mucha suerte.